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EL TESORO DE LA ISLA DE SOFÍA (Epistolario filosófico)

  • 22 ago 2020
  • 5 Min. de lectura

Querido Eleazar:


¿Cuántas veces hemos departido abiertamente acerca del fin del hombre? No acabamos de respondernos estas inquietudes que nos brotan de lo hondo del ser… ¡Qué finita es nuestra mente al querer abarcarlo todo en una sola respuesta! ¿Verdad?


Hoy quiero compartir con vos la existencia de un tesoro aún escondido en la isla de Sofía, La Grande, una presea por buscar en el mapa del camino de la vida. Sé que te aunarás a esta alegría que me embarga tal hecho, porque sé que pisaste esta isla en algún momento para llegar a ser el mentor de almas que hoy conozco, y que con su consejo y confianza me han ayudado a vislumbrar la felicidad que debe mantener prendida la hoguera de mi corazón.


Hace poco y como bien sabes, he iniciado un estudio profundo de la Filosofía. Esta nueva empresa me llena de entusiasmo, fue uno de mis anhelos concretos al egresar de nuestra querida Normal “Sagrado Corazón de Jesús”… mientras escucho las clases de Introducción a la Filosofía, inmediatamente un flash back se apodera de mi pensamiento; muchas de las frases que cita mi maestro son aquellas que me enseñaste cuando aún era una chiquilla que se sorprendía a menudo con algo nuevo.

Amigo mío, no hemos caído en la cuenta del porqué nuestras escalas de valores en la sociedad han sido desterradas de la formación del hombre, nuestra ignorancia no nos ha dejado ver que al anular la filosofía de los planes curriculares de la educación peruana, se estaba encaminando en el caos a la misma; quizás nuestras autoridades educativas actuaron así décadas atrás en medio de la confusión por encontrar la alternativa que fuera capaz de erradicar el mal de ideologías, sembrada por los movimientos subversivos, que más allá de buscar un “bien común”, consiguieron infundir un “terror común”.

Cuánta razón tenía Cicerón al decir que “la filosofía es la gran rectora de la vida”, y es que desde su sola definición podemos comprender que amando la sabiduría llegaremos a la consecución del hombre; definitivamente, Dios nos ha dado una esencia, la esencia del ser racional, tenemos la capacidad de actuar en congruencia con lo que somos. Es cierto cuando dices que nunca alcanzaremos a comprender cuánto nos ama Dios, aun así, a través de esta mencionada esencia podemos descubrir quién es Él y lo que es mejor, llegar a quedarnos con Él.

Lamentablemente conforme ha evolucionado el hombre en la sociedad, junto con él han surgido en el tiempo diversas maneras de pensar, capaces de persuadir desde una perspectiva, de tal manera que de la especulación filosófica de los grandes sabios griegos como Aristóteles o Platón, pasamos a épocas gobernadas por la investigación científica; me parece increíble que hayan existido ideas tan desarraigadas de pretender cuantificar aquellas ciencias dignas con la noble tarea de formar al ser humano; diríamos que las ciencias particulares “enfermaron” de angustia científica, y claro, es lo que menos se podía esperar si han cambiado el objeto real de estudio, prácticamente, una desnaturalización de la ciencia.

Cuando me formaba como maestra de Lengua y Literatura, aprendí a hacer un análisis del pensamiento del hombre en las diversas sociedades, pero al mismo tiempo esto me otorgó observar cómo el mismo hombre aplicaba sus ideologías en las diferentes manifestaciones artísticas, y que dicho sea de paso, la Literatura es una de ellas.

Viene a mi mente el famoso Siglo de las Luces, la llamada época neoclásica en Europa, que llevaba por lema “Predominio de la razón”, aquí hablamos de un Despotismo Ilustrado que no fue capaz de reconocer que no era suficiente hacer del hombre un ser intelectual, sino que había la necesidad de dejarlo ser…

Solo por citar este ejemplo, nos damos cuenta de las crisis filosóficas que hemos tenido en el trayecto de la historia, y ni qué decir de inicios del siglo XX, con la aparición de los diversos ismos o también denominados movimientos de vanguardia, que no solo pretendieron deshumanizar el arte, sino que llevaron a cabo la deshumanización del propio hombre… en fin, si escudriñáramos cada época de la historia, seríamos prontos en deducir las causas de los problemas del hombre de hoy.

Eleazar, en mi pensamiento está la consigna de que el mundo debe volver a dejarse orientar por la Filosofía, ¡es tan necesaria! ¡Mira cómo el hombre se hunde en su ignorancia existencial! ¿Cómo lo ayudamos? Yo me aúno al pensamiento de nuestro querido Beato Juan Pablo II, seguramente recordarás las exhortaciones que cita en su encíclica “Fides et Ratio”: “Hay que devolver la vocación originaria a la Filosofía, vocación perdida por la modernidad”.

¿Te imaginas si nuestras autoridades educativas lograran trascender a esta idea? ¿Y si volviera la verdadera Sofía a las aulas del saber? ¿Puedes pensar en el bien que haría a las mentes de nuestros jóvenes? Creo intuir con prontitud tu respuesta…

Desde ahora me siento llamada a mirar filosóficamente a mis alumnos; cuán grande es la responsabilidad de ser maestros, a veces me cuestiono si estoy a la altura, es tan poco el tiempo y tan largo el itinerario por recorrer a lo mejor; sin embargo, mientras estemos de paso, y como vos dices, hay que buscar hacer el bien, estamos en este mundo para amar, solo así llegaremos a alcanzar la eudaimonía de la que hablaban a menudo muchos filósofos de talante en la antigua Grecia.

Más allá de las filosofías plausibles o poco plausibles que se han manifestado en la historia de la humanidad, es importante pues, volver a la esencia de lo que es Filosofía; es necesario que el hombre vuelva a asombrarse por aquello que le rodea, solo así puede empezar a pensar filosóficamente; una vez más me atrevo a decir que esta es capaz de llevarnos a encontrar a Dios, por el mismo hecho de que el corazón de la Filosofía es metafísico, sin dejar de explicar esa totalidad de las cosas a la luz de la razón; vos sueles decir a veces – o muchas en realidad- que el hombre es capaz de conocer a Dios a través de su inteligencia, y no te equivocas… Ahora comprendo que hablabas filosóficamente, has de saber perdonar mi ignorancia filosófica del pasado…

Sigo admirada de que poseamos una inteligencia, siempre la he conceptualizado como una facultad innata en nosotros, mas no había reconocido a profundidad que a través de ella podemos descubrir la verdad, una verdad que debemos aplicarla en nuestra vida, hacerla carne para después difundirla….

Un consejo vuestro fue eje central de mi última clase de filosofía: RECTITUD DE INTENCIÓN; con ayuda de Sofía reflexionamos sobre nuestras acciones y la autoría que plasmamos en ellas al ejercer nuestra libertad, otra de nuestras facultades innatas; todo esto unido íntimamente a la conciencia, la voz de Dios en nuestro interior… Deseaba concluir con esta anécdota porque este aprender terminó persuadiéndome, ya no como alumna, sino como ser humano, me preguntaba ¿Quién soy yo?...seguía dándole vueltas al asunto y créeme, me sentí una miserable, tan minúscula; me doy cuenta que muchas veces no actuamos acorde a lo que parece ser para otros. Es una de las primeras experiencias de interpelación de la filosofía hacia mí. ¡Qué sabia es! ¿Verdad que sí, Eleazar?

De corazón abierto te digo que ahora uno de mis anhelos es filosofar para ayudar a los demás; aprovecho mientras tanto estos días para buscar dentro de mí aquello que me impide ser amiga del hombre, solo así podré lograr la consecución de un noble ideal. Cuando esté preparada, una vez más y como sabes, recurriré a vos para que me escuches y orientes en el camino de la recta intención, por lo pronto, puedo asegurarte que esta experiencia me ha reconfigurado…

Jade de Montecristo


 
 
 

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