RECONOCIMIENTO QUE UN DÍA LLEGA
- 19 sept 2020
- 3 Min. de lectura
Por Edith Noelia Llontop Guevara
Profesora
El pasado mes de agosto, el sector educación en nuestra región Lambayeque cerró con la visita del ministro Martín Benavides, quien llegó para atender el urgente caso de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo; pero, además, quiso concretar un encuentro con dos maestros lambayecanos para reconocer su arduo trabajo en impulsar iniciativas para mejorar la educación en tiempos de pandemia. Uno de estos ilustres maestros es el talentoso profesor Zenobio Elera Pintado, para quien ha llegado un reconocimiento a su labor en el momento indicado.
Una canción denominada “Quédate en casa”, creada por este maestro para motivar a sus niños del 2do de primaria a seguir estudiando en el contexto de una crisis sanitaria, fue el trampolín que llevó su nombre a oídos del Ministerio de Educación y este difundió dicha canción a lo largo del territorio peruano, empezando así a ser reconocido por maestros de diversas regiones, excepto la suya.
Como diría el mismo Cristo: “Nadie es profeta en su propia tierra”. Esto es algo que pasa a menudo, es lo que callamos muchas veces aquellos maestros que tenemos ideas novedosas, proyectos creativos y un ímpetu de hacer nueva educación con entrega y convicción; sin embargo, en ocasiones vemos nuestros anhelos rotos ante la falta de apoyo de directivos, la apatía de algunos colegas y esa famosa frase “adáptate al sistema”. ¿Por qué adaptarnos al sistema del “solo cumple con tu trabajo y punto” cuando podemos cambiar esas prácticas que tanto hacen daño a la educación de niños, niñas y jóvenes?
El profesor Zenobio, tal vez esperaba ser motivado y alentado por la gente de su institución y de su región; empero, eso no llegó, al menos no en su momento, y fue la gente de fuera quien más bien ha “primereado” su talento y dedicación de maestro. ¿Por qué el reconocimiento nunca se da en la propia casa? ¿Qué están haciendo nuestras autoridades educativas de la región para motivar a tantos docentes que como Zenobio Elera, dan lo mejor de sí para sacar adelante una educación en tiempos de crisis? ¿Verdaderamente conocen la labor de nuestros maestros? Yo creo que no. Qué bonito sería que nuestras autoridades educativas dieran pie y promovieran aquellas iniciativas de maestros que sí aman su labor, estoy convencida que esto serviría para dos situaciones claras: lograríamos una verdadera educación de calidad y motivaríamos a aquellos colegas que aún les hace falta comprometerse con su trabajo.
El ministro Benavides dijo al profesor Zenobio que, si más maestros fueran como él, se harían cosas diferentes, y estoy totalmente de acuerdo con estas palabras. ¿Cuándo llega el reconocimiento para un maestro? Cuando ha impulsado desde sus aulas la transformación de la sociedad, cuando nunca está de brazos cruzados y está innovando situaciones de aprendizaje, cuando comparte sus ideas con los demás colegas, cuando deja de pensar en sí mismo para pensar en el tú, un tú que abraza a todos sus estudiantes.
Sin lugar a dudas, la experiencia de nuestro colega Zenobio Elera nos motiva a seguir haciendo patria desde el don de la educación, no importa si no obtenemos el reconocimiento de una autoridad educativa, al fin de cuentas, el verdadero reconocimiento llegará tarde que temprano de la boca de nuestros niños y jóvenes, y lo que es más contundente: del mismo Dios.





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